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Antes de escribir cada letra me he permitido el regalo de escuchar, muchas veces, cada palabra del disco, de interiorizar cada arreglo del disco, de inocularme la agonía con la Honky Tonky Sánchez compone, porque siento que Honky compone como vive, con todo, porque todo en él es corazón de mil revoluciones, corazón de un rojo saturado por la vida, corazón en la garganta, corazón que quiebra vértebras, corazón sediento y corazón de miedos e inseguridades también, pero, sin lugar a dudas, CORAZÓN VALIENTE.

(Escucha “De la piel del diablo” mientras lees esta crónica)

 

 

1.-DE LA PIEL DEL DIABLO

Comienza el disco con un minuto y veinte segundos que te lanzan un aviso desde el abismo, viene algo profundo, y te está buscando en su fragancia: “…dentro cruje la leña al calor de un volcán…” Es probable que en el minuto 3:06 sientas, desesperadamente, que quieres quedarte a su lado, han entrado los coros, la voz femenina es un discurso sin sexo, un discurso que va más allá, porque Honky es ese volcán que vive en lo profundo y desde lo profundo nos llora, y es lava su voz profunda, es lava el ritmo de su sangre maldita, el amor que deja en todas las imágenes que imagina, un amor de verdad, angustiado pero profundamente hermoso, por eso Honky es la verdad del ser humano: una emoción.

 

2.-CIEGO DE LUZ

En “Ciego de luz” la noche vibra como un timbal, como un monstruo, como un huracán de ceniza.

En “Ciego de luz” vive la oscuridad, es un reflejo de las antagónicas costumbres del ser humano, es el despertar de los muertos, la viva esencia que no se ha ido todavía, aunque los cuerpos ya no existan en su plenitud.

Honky se deshuesa para su obra, Carlos es una canción de Honky Tonky Sánchez, todo en él es víscera porque mientras Carlos compone su cuerpo está desecho, su cuerpo ya no existe, solo es energía y catarsis, un ente buscándose en el vacío de la madrugada, eso es “Ciego de luz”.

 

3.-EL ENTERRADOR ENTERRADO

Las canciones son historias, son recuerdos, son ficción literaria, realidad transformada por la memoria, verdades únicas que quedan eternas, enterradas en el sonido, vivas para siempre en el imaginario de la persona que escribe, la persona que escucha, la persona que lee, la persona que siente.

El Enterrador Enterrado es una canción de infancia y primera juventud, una canción de aventuras, de hermanos que van de la mano en busca de acción y que encuentran personajes que les marcan, porque eso es la juventud, un entramado de búsquedas y de encuentros, delicia y sorpresa que dejan huella para siempre.

 

4.- SANTA SEMANA

Santa Semana es un milagro chamánico, psicodélico, muy personal (como todo lo que toca Honky), que sienta las bases de un estado de ánimo, de una forma de vida. Hay otro gran golpe de malditismo en esta canción, que de alguna forma te golpea el pecho con ruidos y un ritmo que se luce en su propia cadencia.

La semana es aquí un círculo concéntrico, un descenso a los infiernos, una especie de vicio castigado por el dolor y la abstracción de una vida que ha perdido el rumbo.

 

5.- EL CABALLO DE JUAN FERNÁNDEZ

Un western, una autobiografía crítica, demasiado a veces, autobiografía que puede ampliarse a muchas aspectos de la sociedad en que vivimos, de un modo desértico en el paisaje tal vez, como un potro salvaje que camina sin control por la planicie de la inmisericordia.

Hay arreglos que calan los huesos, que le pertenecen a la letra sincera y descomunal de Honky, la guitarra eléctrica golpea el subconsciente como si fuera una herida abierta, puede que algo parecido a una herida abierta sea esta canción, o el disco entero.

 

6.- DOS CABALLOS

Cabalgan dos caballos desbocados en la orilla, dos caballos que unidos son más fuertes que solos, se vuelve a escuchar con poderío el coro como canto desesperado y orbital de la canción, huele a viejos blues, a antiguas alabanzas a los dioses, se siente el poder animal en los contornos de la música que apoya, la banda ruge detrás de Honky, la banda, que también son Honky Tonky Sánchez, son pasionales, son verdad infinita, son corazón salvaje.

 

7.- NO AMANECE EN CANTARRANAS

Hay una noche que se hace eterna en esta canción, que no acaba nunca la noche dice Honky, que es siempre de noche en su cuerpo, que la noche es sangre que lo mueve, que la noche es redención y es nube y es cielo sin colores ni brillo, que la noche es la pierna que nos mueve hacia delante y hacia atrás al mismo tiempo, que la noche está encallada en el fango de la psicología de este disco, que no amanece nunca en Cantarranas cuando Honky está cerca.

 

8.- EL INVIERNO DE LAS CEREZAS

El invierno es una estación cálida para los creadores, en invierno la luz es breve, el frío dilata sentimientos, la sangre despierta, el pensamiento recorre las venas sin pausa, porque el invierno hace que el creador se encuentre consigo mismo, hace del hábitat lugar sagrado y del sonido paz reveladora.

Los vientos finales de la canción hacen que el aire sea rumor de otro tiempo, consternación quizá, porque el disco llega a su final, y el poso agónico y lúcido de Honky ya nos pertenezca, para siempre.

 

9.- CREO

Acaba el disco con un principio filosófico, brilla en el espacio/tiempo la atmósfera que nos ha brindado la banda Inoren Ero Ni como acompañamiento perfecto y homogéneo a las canciones de Honky, y la brillante producción de Martxel Alcarazo, en los Estudios Garate, Andoain (Guipúzcoa, País Vasco).

“De la piel del diablo” se cierra de una manera muy sensata, y poética, desde la voz de Okene Abrego (vocalista de Inoren Ero Ni) como prodigio fonético y tan profundo como el propio Honky.

“Creo” es un poema, todo el disco es un poema en realidad, un poema río podría decirse, que nos lleva con su corriente a lugares que toda la humanidad conoce, lugares únicos de nuestro ser interno, lugares tan privados y descarnados que la mayoría de las personas no somos capaces de compartir, por eso hacen falta los creadores como Honky en este mundo, porque entender lo que somos como concepto emocional tiene un valor único y terapeútico, un valor nostálgico también, que nos precede, que ya sintieron nuestros ancestros y que fue culpable del nacimiento del arte como fuente comunicadora.

 

 

En definitiva, este texto es un agradecimiento más que un análisis del extraordinario disco que Carlos Sánchez, Inoren Ero Ni, Martxel Alcarazo y El Hombre –music- me han regalado, en definitiva creo que “De la piel del diablo” es un disco único, llegado a esta tierra para salvar y alertar, pero, sobre todo, para emocionar.

 

GRACIAS HONKY, por favor, no dejes nunca de aliviar tu dolor componiendo, pero sobre todo, compartiendo.

GRACIAS HONKY, repito.

 

Escribe, desde la llama, David Sarrión Galdón.

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